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Alicia Guerrero Vega: Los secretos que esconde la grasa de animales marinos

82 Posteado por - 13 septiembre, 2017 - Ciencia Migrante, Destacado

Alicia Guerrero Vega, Bióloga Marina (UCN) y candidata a Doctor en Ciencias Biológicas (UNSW)

Redes ChilenasSoy originaria del hermoso balneario de Tongoy, gracias a lo cual mi vida siempre ha estado ligada al mar. Estudié biología marina en la Universidad Católica del Norte en Coquimbo y hace dos meses terminé mi doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad de New South Wales, ubicada en Sidney, Australia. Actualmente, mientras espero la evaluación final de mi tesis de doctorado, trabajo como investigadora postdoctoral en el Centro de Investigación en Evolución y Ecología de la misma universidad. Mi pasión son los mamíferos marinos y me considero muy afortunada de tener la oportunidad de contribuir un poco al conocimiento que tenemos de ellos.

El estudio de animales marinos es un trabajo difícil; el océano es inmenso y hay muchos lugares donde no podemos llegar para observar cada aspecto de la vida de un delfín, una ballena o un lobo marino, por ejemplo. Por esto es que hoy se han desarrollado métodos que nos ayudan a entender ciertos aspectos de la biología de estos gigantes marinos, sin la necesidad de estar observándolos presencialmente.

Mi investigación se basa en el uso de métodos bioquímicos para estudiar la dieta de focas antárticas usando pequeñas muestras de tejido. Esto es posible debido a que “somos lo que comemos”, es decir, algunos de nuestros tejidos “guardan” información acerca de nuestra dieta. Entonces, usando una muestra de grasa del tamaño de un garbanzo se pueden analizar los ácidos grasos que se van acumulando en este tejido a medida que las focas se alimentan.

Una gran parte de éstos son los llamados ácidos grasos esenciales, tales como los del tipo omega 3 y omega 6. Su denominación se debe a que los mamíferos no tenemos la capacidad de producirlos, por lo tanto, se deben adquirir por medio del alimento. Debido a esta incapacidad de los mamíferos de producir estos ácidos grasos, la presencia de éstos en la grasa nos indica el tipo de dieta o presa consumida.

De esta forma, con una pequeña biopsia que se obtiene disparando un dardo directo a la piel, podemos saber lo que una foca consumió durante los últimos meses, sin la necesidad estar presente durante los eventos de alimentación. Este método es muy valioso cuando los animales estudiados son difíciles de encontrar, o viven en lugares de difícil acceso, como la Antártida.

La importancia de estudiar la alimentación de mamíferos marinos radica en que cualquier cambio en el ecosistema, por pequeño que sea, se hace más evidente en estos animales que se encuentran en la cima de la pirámide alimenticia. Es como un efecto cascada; si existen cambios en el zooplancton, esto afectará a los peces que se alimentan de ellos, los que a su vez son el alimento de pingüinos, los que a su vez comprenden la dieta de focas leopardo.

Los efectos pueden ser imperceptibles en los primeros niveles alimenticios, pero al analizar la dieta de los predadores tope esos cambios son más fáciles de identificar. Esto adquiere aún más importancia en lugares como la península Antártica, donde grandes cambios han estado ocurriendo a nivel ecológico durante las últimas décadas debido al aumento de la temperatura, los cuales, lamentablemente, se espera que sigan ocurriendo.