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OPINIÓN HÉUREKA. Desafiar al conocimiento ¿Qué implica introducir la perspectiva de género?

49 Posteado por - 1 diciembre, 2017 - [XX]iencia, Opinión, Opinión Heureka

Javiera Arce Riffo. Licenciada en Ciencias Políticas y Gubernamentales y magíster en Ciencia Política. Secretaria Ejecutiva de la Unidad de Igualdad y Diversidad de la Universidad de Valparaíso.

Las construcciones sociales e institucionales esconden profundos sesgos de género, debido a que prácticamente todas han sido construido bajo patrones androcéntricos. Las universidades confirman la regla, ya que por esencia, son instituciones construidas por hombres, por lo que el conocimiento se ha desarrollado desde esa única lógica, la masculina. Las mujeres recién pudieron ingresar a la educación superior a fines del siglo XIX, sin antes ser vistas como entes extraños por sus pares.

Los días 6 y 7 de diciembre se desarrollará en Santiago el Seminario Internacional Gender Summit para América Latina. En él se reunirán investigadoras e investigadores del más alto nivel nacional y mundial y se discutirá largamente la necesaria promoción de las mujeres en las carreras de STEM (Science, Technology, Engineering and Innovation), así como también incorporar la perspectiva de género en dichos trabajos. Sin embargo, ¿qué implica realizar un esfuerzo de estas características?

Si bien, la lucha y reconocimiento femeninos, en un comienzo, tenía como único norte la igualdad, fue mutando con el paso tiempo, a modo de deconstruir este nuevo sujeto, mujer, que era distinto biológica y psicológicamente a los varones, por lo que el mundo no estaba hecho para ellas, debiendo reconocerlas y acogerlas en sus diferencias. Así, esta visión, comienza a resentirse en la realidad social, generando una fractura, donde el conocimiento producido en las universidades, no daba cuenta de la riqueza de la diversidad social. Los experimentos, que carecían de pruebas científicas en mujeres, comenzaron a afectar de manera diferenciada a la población; por ejemplo, los medicamentos poseen efectos distintos en los cuerpos de los hombres y las mujeres. Y, lo que es más grave aún, las políticas públicas empezaron a fallar, al ser el gobierno incapaz, entendido éste como el ente articulador de las demandas sociales, de adaptar sus lineamientos a las necesidades de los diversos usuarios y usuarias.

Discursivamente, se ha intentado atenuar esta lucha por la diferencia, planteando un falso discurso del “conocimiento neutral”, cuya neutralidad por cierto esconde profundos sesgos de género, verdaderas omisiones de sectores importantísimos de la población. Todo esto, se cristaliza, además, en un sistema educativo, que va replicando altos niveles de exclusión, cuyas cátedras omiten valiosas investigaciones y hallazgos, que han realizado mujeres en la historia reciente. A ello se suma una relación con las estudiantes basada en la subestimación de su rendimiento y en sesgos misóginos, al prestarles menos atención en el aula a las alumnas que a los alumnos.

Las carreras académicas están marcadas por rasgos altamente excluyentes, que acaban por expulsar a las universitarias por su derecho a la maternidad y porque quieren investigar líneas de trabajo distintas a las que se encuentran los claustros académicos, por cierto, llenos de hombres; impidiendo a las mujeres vincularse con otras mujeres de otras disciplinas, para poder abordar de una manera más comprensiva los fenómenos estudiados. Sistemas educativos, que promueven las publicaciones sin sentido, por sobre la necesaria relación con el medio de la investigación científica, para mejorar la vida de las personas.

El Gender Summit es una invitación a discutir las estrategias y beneficios de la perspectiva de género en las áreas STEM. Procura establecer una agenda de discusión necesaria, lo más amplia posible, involucrando a otros actores, más allá, de las universidades y las agencias de investigación, como la empresa privada y los gobiernos, quienes deben promover la equidad de género en todo el sistema educativo, tanto en currículos como en institucionalidad efectiva.

En los años recientes, los planteles chilenos se han sentado a reflexionar acerca de cómo hacer transversal el género en su institucionalidad y su acción. Frente a esto, el período de aplicación de la reforma educacional, realizada por el segundo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, se presenta una oportunidad única para avanzar en la necesidad de las oficinas de igualdad con un presupuesto público para su funcionamiento, así como también, se ha instalado la necesidad de ampliar las exigencias de las acreditaciones institucionales, en las que se incluya una política de igualdad y diversidad como un valor deseable para la comunidad estudiantil.

Es de esperar que se generen más iniciativas que introduzcan una mayor participación de las mujeres en la academia, más allá de las áreas STEM, y que promuevan la necesaria integración entre las ciencias sociales y las ciencias exactas en el tiempo. Esta será la única forma, de cambiar la realidad social y reemplazarla por otra distinta, más amable para las mujeres.

El mérito y la neutralidad, a estas alturas, aparecen como factores míticos respecto de la realidad. Hay cierto consenso en que debe ser modificada, pero será imposible si no existe un diálogo con las instituciones políticas- es decir, transformar las acciones en normas- para remover los obstáculos en el desarrollo profesional de académicas e investigadoras.